viernes, 23 de mayo de 2014



MAS TIPS PARA COBAN

  1. Dentro de lo nuevo que NO DEBES PROBAR en Cobán o en cualquier otra carrera, está a ropa.  La ropa deportiva generalmente es producida en maquilas fuera del país de origen de la prenda, por lo que las tallas pueden variar un poco.  De tal manera que es ideal que pruebes tu “estreno” para la carrera en un entrenamiento para determinar si te es cómoda, si te roza en algún punto, si es suficientemente fresca o liviana, etc.
Las prendas deportivas de hoy por ser fabricadas en fibras sintéticas, son de fácil y rápido lavado y secado.  Mas vale saber que te estarás poniendo para la competencia, que descubrirlo ya con algunos kilómetros encima y cuando ya te haya causado rozaduras.

  1. La vaselina es un “accesorio” indispensable para un medio maraton o maraton completo.  Debes aplicártela abundantemente entre los dedos de los pies, bajo las axilas y en cualquier otra parte que sufra el roce de la ropa o de otra parte del cuerpo.  Recuerda que estarás sometiendo esa piel a una fricción constante durante aproximadamente una hora y media o dos horas (en muchos casos es mucho mas).  Si al roce agregas el sudor y las sales que este contiene, estarás corriendo con una verdadera lija sobre tu piel.

  1. Los lentes obscuros, la gorra y el bloqueador solar, se me pasaron en el listado anterior.  Estos tres elementos resultan importantísimos para evitar quemaduras y/o daños causados por los rayos ultravioleta.  Los ojos son especialmente sensibles a los rayos UV, que en el menor de los casos causan irritaciones y sequedad.  No te engañes por un cielo nublado, si bien la sensación térmica que esto produce, hace creer que la incidencia de los rayos ultravioleta es menor, estos atraviesan sin problemas una cubierta de nubes.  PROTÉGETE DE LOS RAYOS ULTRAVIOLETA.

  1. La gastronomía Verapacense es famosa por su exquisitez, pero tambien por sus potentes sabores, sin embargo por las mismas razones puede resultar bastante irritante al sistema digestivo.  Deja la degustación PARA DESPUES DE LA CARRERA, no sería conveniente que a media competencia sufrieras por esa irritación.

  1. No olvides la hidratación previa a la competencia.  En estos días finales ya deberías incluir en ella una combinación de agua y bebidas isotónicas.  La medida exacta está en el color de tu orina, cuando esta es totalmente transparente e incolora, ESTAS HIDRATAD@.  De lo contrario, continúa hidratándote. 

Si recuerdo o encuentro algún otro TIP, con gusto se los transmitiré.
¡Bendiciones y ALLÁ VAMOS COBAN!
¡KEEP RUNNING!

jueves, 22 de mayo de 2014



MI PRIMER MEDIO MARATON DE COBÁN

Hace ya tanto tiempo que corrí mi primera Media Maraton, que a veces no me gusta recordar la fecha porque me ubica en mi edad actual.  
Aunque recuerdo como si fuera hoy la decisión, la preparación, los nervios, la motivación. 
Esa fue como lo es hoy para muchos, mi graduación como RUNNER. 
Me motivaron mis recuerdos, me motivó mi esposa y los buenos momentos que vivimos juntos, me motivó la pasión por correr que me desde hacia ya mucho, formaba parte de mi vida, aunque no tanto como hoy.
He corrido intermitentemente toda mi vida desde la adolescencia, pero nunca había distancias mayores de 10 o 12 kilómetros.  Ni pensar en una media maraton y menos un maraton completo (42.125kms).
Mi padre fue quien me enseñó a correr buscando compañía tras ser diagnosticado con diabetes, ya que haciendo ejercicio constante, lograba controlar sus niveles de glucosa sin medicamentos.  Tenía entonces unos 14 o 15 años, acepté su reto y salíamos muy temprano a correr unos 8 a 10 kilómetros todos los días.  Recuerdo que la primera carrera que corrimos juntos fue la famosa Carrera San Silvestre y quedé inmediatamente “enganchado”. Con el tiempo, nos inscribimos en muchas carreras de 10kms los domingos.  ¡Que buenos tiempos! 
Conforme pasaron los años y fui haciendo mi vida, ya no corría con mi padre y por lo tanto, corrí menos.  Ya solo lo hacía como un complemento a los otros deportes que practicaba, pero por lo menos lo hacia unas tres veces por semana.
Después hubo un alto repentino en toda mi actividad deportiva. 
El trabajo, las obligaciones, los serios problemas en mi vida personal y la enorme cantidad de excusas que se pueden encontrar, me alejaron unos 6 o 7 años de toda actividad deportiva.
Entonces, la buena influencia de mi entonces novia, hoy mi esposa, lo que me hizo ver el daño que me hacia al optar por la vida sedentaria y todos los riesgos a los que ello me exponía.  Estas son cosas que todos sabemos, pero como es mas cómoda la pereza, nos resulta difícil aceptar.
Cargaba encima un fuerte sobrepeso que rayaba en la obesidad, niveles de colesterol elevados, un ritmo cardiaco acelerado e irregular, tabaquismo, antecedentes familiares de enfermedad cardiaca, un padre diabético y para coronarlo todo, padecía de migrañas. 
Ella en cambio, era ex triatlonista, nadadora activa y corredora entusiasta con varias participaciones en Cobán y gozaba de una salud envidiable. 
Su ejemplo y su preocupación, finalmente lograron hacer que tomara conciencia y empezara a CAMINAR TODOS LOS DÍAS. 
Después de un tiempo, corría y caminaba.  Me costó, pero le retomé el gusto y empecé a correr todos los días, aumentando la distancia cada dos semanas.  El peso fue disminuyendo, los niveles poco saludables fueron bajando y la carrera desplazó paulatinamente al tabaco y los otros factores de riesgo.  Mi autoestima fue inmediatamente reparada y siendo nuevamente adicto a correr, me inscribí con ella en todas las carreras de 10km que pude. 
Ese mismo año, mi esposa junto a su familia iniciaron su preparación para Cobán, mi decisión no estaba tomada, pero me uní al esfuerzo familiar sin pensarlo.  Antes de lo que yo esperaba, la fecha se acercó y me inscribieron sin que yo pudiera decir nada. ¡¡Uugh!! ¡Que miedo! ¡Mi primera media maraton seria nada menos de Cobán!
Conforme avanzó la preparación, las distancias de los fondos aumentaron y cuando llegamos al punto en que tocaba correr 18kms, me asusté porque nunca había corrido tanto.  No creía poder lograrlo y para colmo, todos los entrenos eran en la zona 16, con sus largas y empinadas subidas, bajadas “mata-rodillas” y largos tramos planos o con pendientes “hipócritas”.  Recuerdo incluso que casi al final de ese fondo, nos tomó por sorpresa un fuerte aguacero y descubrí el placer de correr bajo la lluvia que me acompañó y refrescó hasta concluir el fondo.
No había terminado de saborear este logro, cuando llegó el momento de saber si podría o no completar mi primera media maraton. 
La familia había preparado un fondo de 21kms en la carretera que circula al Lago de Amatitlán.  Empezamos como a las 8:00 de la mañana, buscando recrear las condiciones de Cobán y efectivamente, el fondo fue una tortura con temperaturas de alrededor de los 28 grados, altísimo grado de humedad y una altimetrita muy parecida a la de Cobán. 
Lo concluí, aunque no sin sufrir muchísimo y un poco preocupado, porque todos los demás concluyeron bastante antes que yo.
Finalmente llegó el día antes de la Media Maratón.
Viajábamos en la carretera, acompañando a mi cuñado y sus amigos triatlonistas que hacían el viaje en bicicleta desde El Rancho a Cobán.  ¡Y como si pedalear 135 kilómetros en carretera montañosa fuera poco, correrían la Media Maraton de Cobán al día siguiente! 
Yo pensaba: “Esos cuates “están locos”. 
(Obviamente sin saber que un par de años después, yo sería uno de esos “locos que pedalean y corren Cobán”.)
Fue un viaje de aproximadamente 6 horas por ese acompañamiento a los ciclistas y llegamos agotados, pero emocionados y nerviosos.  Los nervios y la emoción que yo sentía, parecían haber contagiado al pueblo entero y las ventas, la música, la fiesta de Cobán era impresionante.
Todos estaban enfocados “en la carrera” y el ambiente era incomparable.
Después del recorrido por el pueblo, y de recoger nuestros números y chips, decidimos compartir la cena de pastas que ofrece la organización, buscábamos ser participes de la completa experiencia de Cobán. 
Aunque la cena no es una comida gourmet, el ambiente es siempre fenomenal.  Compartimos acompañados por marimbas, comentamos nuestras experiencias con personas de todas partes del país, platicamos con campesinos, carpinteros, mecánicos, médicos, ingenieros y saludamos a muchos conocidos de la capital.
También conversamos con muchos otros personajes realmente únicos que solo allí puede uno conocer.  Y para terminar de impresionarme, descubrí que la cena no era solo para RUNNERS, sino que era una invitación abierta a TODO EL PUEBLO. 
Lo mas importante que vivimos fue la verdadera fraternidad de brinda este evento deportivo, que une a todos por igual sin importar raza o condición social, que crea un vinculo irrompible entre los verdaderos RUNNERS.
Al llegar a nuestro hotel, obviamente, los nervios casi no me permitieron dormir.  Amaneció y yo estaba ya despierto y ansioso por que llegara la hora de salir de la cama.  Tomamos nuestro desayuno “Light” de cereal con bananos, y LISTOS.
Llegamos a la salida y los nervios me hacían un nudo en la garganta y otro en el estómago.  La multitud que nos rodeaba, parecía estar en trance, esperando el momento de la largada, para emplearse a fondo y romper alguna clase de record.  A la vez que me intimidaban, me animaba su concentración.
Cuando dieron la salida, me persigné me despedí de mi novia y empecé a correr, midiéndome para no agotarme antes de tiempo.  Subí el paso una vez atravesamos Cobán y en la ruta hacia San Pedro Carchá apreté el paso.  Superé los temidos “columpios” que todos me advirtieron en la ida, gozando cada porra, cada aplauso, cada chapuzón que el publico nos daba mientras pasábamos frente a ellos.
Goce dando la vuelta por Carchá y disfrutando de las bandas escolares y las marimbas.  El regreso a Cobán fue otra cosa, los columpios que tan fácilmente había dejado atrás, regresaron para tomar venganza.  Me reventaron las piernas y las porras ya no eran solamente una felicidad, eran una necesidad.
Habiendo atravesado de nuevo Cobán, llegué más o menos recuperado al retorno sin dimensionar todo lo que me faltaba.  Como me sentía bien, volví a apretar el paso y empecé a subir de nuevo rumbo al centro de Cobán.
En aquel tiempo la meta estaba frente a la Catedral, lo que dejaba para los últimos metros una subida bastante fuerte y como ya lo sabía, fue entonces que ya casi sin fuerzas dentro de mi, verdaderamente me alimenté de las porras.  Cada vez que estaba listo para abandonar el esfuerzo, alguien me gritaba “vamos, falta poco” y me obligaba a no desfallecer.
Por fin pude ver la meta a lo lejos y empecé a hacer lo que yo creía era un “Sprint Final” y así como pude, logré atravesar la meta y concluir mi gran reto. 
He de decirles que tuve que sostenerme de la primera persona que se me puso en el camino, porque por poco colapso allí mismo.
La satisfacción, superaba por mucho el agotamiento físico y el dolor en las piernas y me sentí como todo un campeón.
Hoy después de muchos años, muchas experiencias y mucho aprendizaje, la parte deportiva del Medio Maraton de Cobán ya no es un misterio para mí. 
Sin embargo lo intangible, el ambiente, la fiesta y sobre todo la gente, siguen siendo irresistibles.  No puedo ni imaginar no asistir a Cobán.  Este año GRACIAS A DIOS, regreso a CORRERLA.
Así que adelante RUNNERS, estamos tan solo a días de LA MEDIA MARATON, para mi la mejor de TODAS.
¡KEEP RUNNING!  ¡HAPPY RUNNING!

martes, 20 de mayo de 2014



LA ESTRATEGIA

Cuando competía en el Ranking Nacional de Triatlon por edades, siempre mantuve la idea de que muy pocas personas podíamos practicar ese deporte, tanto por el esfuerzo requerido, como por las condiciones propias que exige.  Ese era el motor que hacía que si bien estaba en competencia con los otros triatlonistas de mi edad, estuviera conciente de que habría logros que nunca serian míos, por lo que debía siempre estar estimulado a continuar disfrutando, entrenando y compitiendo por amor al deporte. 
A lo que me refiero, es que el triatlonista que ganaba las competencias de mi categoría, era tan superior a nosotros que a pesar de ser un cuarentón como todos, disputaba con los atletas de elite los primeros puestos de la clasificación general y obviamente arrasaba nuestra categoría.  Incluso a veces era el campeón absoluto de las competencias, ganándoles a muchachos a los que duplicaba la edad.  Un verdadero fenómeno.
Esto dejaba el primer lugar del Ranking, totalmente fuera de nuestro alcance y realmente luchábamos por el segundo y tercer puesto, casi nunca logrando alcanzarlo.
La presión por ganar un primer lugar en las competencias del circuito por lo tanto, no existía para nosotros. 
Entonces llegué a concentrarme en escoger a mis “RIVALES PERSONALES” e imponerme la tarea de por lo menos alcanzarlos.  ¡Y de ser posible, vencerlos!
En el transcurso de uno de mis años de competencia, fui formando una relación de amistad/rivalidad con un competidor específico.  Nos encontrábamos en los congresillos técnicos y nos decíamos “¡Casi no he entrenado mano! ¡Hoy si me vas a chamarrear!” Cuando en realidad, ambos habíamos estado sacándonos el jugo para ganarle al otro.
El era un excelente nadador, por lo que cuando yo salía del agua, ni siquiera lo veía montarse a la bicicleta. 
En el trayecto de bicicleta éramos muy parejos, por lo que si el recorrido era un circuito, siempre lo veía en el mismo lugar varias veces al cruzarnos.  A veces hasta me sacaba la lengua y/o me “echaba porras”. 
¡Aaaarrrrrrrgh! ¡Eso me encrespaba los pelos!
Yo era mejor RUNNER y generalmente en la carrera lo volvía a alcanzar, pero pocas veces soportaba el paso hasta el final por del esfuerzo realizado tan solo en llegarle a la espalda.
Al final, casi siempre me derrotaba o empatábamos.  Quedábamos 4 y 5 o 5 y 6, siempre yo detrás de el.
Busqué entonces el consejo de entrenadores, una en natación que a base de mucho esfuerzo y repetición, logró que yo mejorara mi técnica.  Eso incidió en una rebaja de por lo menos 5 minutos en mi tiempo para los 1500mts.  También, sin saberlo yo, mejoró notablemente mi resistencia aeróbica, por lo que salía del agua completamente fresco para enfrentar la bicicleta y la carrera.
En ciclismo seguí haciendo básicamente lo mismo, pero concentrándome más en la posición de mis piernas respecto del marco de la bici y trabajando sesiones un poco mas prolongadas de entreno.
En la carrera, un amigo me llevó a hacer entrenos de pista.  En ellos pude percibir algunos vicios que tenía en mi zancada, mejore la postura de mi espalda e hice ejercicios de coordinación.  Descubrí durante estos, la importancia del trabajo de gimnasio y especialmente para mí, el fortalecimiento del núcleo o Core.
Después de algunos meses de preparación y de frustraciones en las competencias, volvimos a encontrarnos con mi amigo y “RIVAL PERSONAL”. 
¡Ese día decidí que lo derrotaría!  Tracé una estrategia en mi mente y la puse en práctica desde el principio de la competencia.
Sabía que no había mejorado tanto como para ganarle en el agua pero estaba seguro de poder seguirlo aunque fuera a cierta distancia.
La bicicleta no me preocupaba y en la carrera sería donde daría mi estocada final.
La competencia fue en Izabal, en un conocido hotel del área y nos lanzaron al agua alrededor de las 3:30 de la tarde.
Al empezar a nadar, noté que tenía a mi “RIVAL PERSONAL” a dos brazadas por delante.  Pensé que si me quedaba en su estela, me jalaría a su ritmo.  Permanecí allí todo el circuito de natación y salimos prácticamente juntos del agua. 
Mientras corríamos de la playa al área de transición, él me miraba sobre el hombro y trataba de acelerar el paso para buscar su bicicleta.  Nos calzamos los zapatos de ciclismo, nos pusimos los mylots y el casco, y montamos con apenas unos metros de diferencia (El delante de mi).
Durante los 40Kms de ciclismo, permanecí cerca de el a unos 10 o 15 metros.  Inclusive lo rebasé en un tramo, pero lo dejé rebasarme otra vez guardando energía para la carrera.
En el momento de iniciar la carrera supe que le ganaría. 
La expresión en su cara no era la misma de siempre, subía las cejas cada vez que volteaba a verme corriendo tres metros detrás de él.
Anocheció mientras corríamos y nos concentramos en ver nuestro camino para no tropezar y caernos.  Otra ventaja para mí.  Porque aunque no quisiera hacerlo, yo podía verle delante de mi sin descuidar mi camino.
Inicié mi ataque final. 
Me le acerqué una vez y me puse a su lado en silencio.  Al verme, trató de apretar el paso y lo dejé recuperar su delantera.  Me le acerqué de nuevo, esta vez “haciéndole porras” como él solía hacerlo.  Apretó de nuevo el paso y de nuevo dejé que se adelantara.  La tercera vez que le alcancé, faltaban un par de kilómetros y aparte de que me sentía bien físicamente, mentalmente estaba en control.  Esta vez me apliqué por completo y lo rebasé sin mediar palabra.  Mientras lo rebasaba, alcancé a escuchar lo que me pareció un soplido o tal vez un suspiro.  Sabía que le iba a ganar y lo hice al final.
Cuando atravesé la meta, tuve que esperarlo un par de minutos, porque por el esfuerzo había tenido que caminar un tramo.  Lo abrace y felicité por el esfuerzo, a la vez que, por dentro, me felicitaba a mi mismo por haberle derrotado.
Los resultados en esas competencias no se conocen de inmediato, porque todas las categorías compiten juntas y es necesario tabular los tiempos para llegar a las posiciones finales de cada categoría.  Así que fue hasta la premiación un par de horas después, que supe que no solamente le había ganado a mi “RIVAL PERSONAL” sino que gané el segundo lugar de mi categoría.
Aprendí que en todo lo que emprendamos en la vida, habrá quienes sean mejores que nosotros.  Pero que lejos de desanimarnos, reconocerlos hará que nuestro esfuerzo, dedicación y la actitud positiva nos lleven por lo menos un poco más cerca de ellos.
Comprendí que el esfuerzo personal combinado con un plan de acción y una estrategia, logran cosas que sin ellos, serian totalmente inimaginables.
Me encontré de frente con una nueva faceta de mi personalidad, la faceta de ganador.  Todos la tenemos, pero encontrarla requiere que nos sintamos seguros de lo que hacemos y esta seguridad, la brinda la adecuada preparación para la tarea emprendida.
Finalmente, encontré en aquel antiguo “RIVAL PERSONAL” a un angel enviado por el Señor para que me enseñara de lo que soy capaz, que me enseñara a contar siempre con Su Divina ayuda para cualquier tarea que quiera emprender. 
Me enseñó también, a apreciar el valor de la amistad de mis viejos “RIVALES PERSONALES” y a apreciar su valor como marcas que debemos superar.
Bendiciones a tod@s y…… 

KEEP RUNNING...HAPPY RUNNING.